“¡Haz tu Patroclo!”: el Club Arniches abre sus puertas con Alberto Conejero y En mitad de tanto fuego

Encuentro con Alberto Conejero / Luis Gimeno

En efecto, la primera sesión de este Club Arniches —que ha fijado otras dos entregas similares para esta temporada teatral— la protagonizó el jienense Alberto Conejero (1978), que cuenta con textos dramáticos de tanto reconocimiento como La piedra oscura, La geometría del trigo o Los días de la nieve, y con galardones tan notorios como el Premio Nacional de Literatura Dramática, el Premio Max a Mejor Creación Original o el Premio Ceres al Mejor Autor. El renombrado dramaturgo no dudó ni por un momento a la hora de sentarse junto a los asistentes del club y conversar con ellos sobre una de sus más recientes creaciones, En mitad de tanto fuego, con la que el autor, adoptando como principal punto de partida la “Patroclea” de la Ilíada homérica, se ha propuesto llevar a cabo un acercamiento del todo íntimo y personal a la mítica figura de Patroclo, el φίλτατος —”más amado”— del legendario Aquiles.

Creo hablar por todos los presentes al decir que la efervescencia y la pasión por el teatro y la cultura se manifestaron a raudales en cada una de las intervenciones dirigidas al dramaturgo y, cómo no, en cada una de las maravillosas y a la vez ajustadas disertaciones con las que él supo responder. Así, se pudieron escuchar, a lo largo del debate, diversas aportaciones realmente valiosas. Por un lado, al calor de ciertas preguntas, Conejero trató de detallar con un gran cariño las circunstancias en las que nació En mitad de tanto fuego, regalándonos ideas tan hermosas como la de que “las obras presienten” y saben más que aquellos que participan de ellas. El autor también comentó el curioso hecho por el que acabó dando con el título de esta obra precisamente en Alicante, habló del gran amor que ha sentido por los personajes de Homero desde los años de su adolescencia y —al reflexionar sobre los cimientos de su producción literaria— afirmó que “todos somos un tornadizo de voces. En este mismo sentido, y en relación con el caso específico de En mitad de tanto fuego, el dramaturgo quiso que sus interlocutores comprendiésemos la importancia que, para su elaboración, también ha tenido la intervención de voces de autores como Luis Cernuda, Safo, Anne Carson, Pedro Lemebel o Simone Weil. Respecto a esta última, merece la pena resaltar la manera en que el dramaturgo nos quiso hacer reflexionar en torno a su obra La Ilíada o el poema de la fuerza y una de las más llamativas ideas que en ella figuran: a la hora de “respetar la vida de otro cuando se ha debido mutilar en sí mismo toda aspiración a la vida”, ningún guerrero homérico puede contemplarse con la capacidad de realizar tal esfuerzo, “salvo aquel que en cierto modo se encuentra en el centro del poema”, Patroclo.

Por otro lado, Conejero nos obsequió otras reflexiones igualmente estimables en torno a su concepción de lo teatral. Entre otras interesantes ideas de corte dramatúrgico, el autor manifestó su posición favorable al anacronismo, que se encuentra crucialmente relacionado con la acción de servir al teatro desde el lenguaje de la poesía. Con todo esto, y a partir de las ideas anteriormente citadas, el debate derivó al asunto del teatro poético y su vindicación.

Ahora bien, estoy seguro de que buena parte de los asistentes a esta sesión iniciática del Club Arniches estarán de acuerdo conmigo en que algunas de las más emocionantes reflexiones que compartió Conejero fueron precisamente las emitidas respecto a la configuración de su Patroclo, el personaje único de En mitad de tanto fuego; por una parte, un héroe acérrimamente antibelicista, y, por otra, un hombre profunda y disidentemente enamorado. En relación con el último de estos dos aspectos, el dramaturgo llegó a caracterizar en cierto momento de la charla los medios por los que algunos de los más gigantes clásicos literarios ya dejaron constancia del amor homosexual de Aquiles y Patroclo. Por ejemplo, mencionó parte de los versos homéricos dedicados al lamento de Aquiles por la pérdida de su compañero: “Eras tú mi cabeza más amada”. Y, asimismo, hizo también referencia a un fragmento conservado de los desaparecidos Mirmidones de Esquilo, en donde el héroe llega a recordar “el juramento que nuestros muslos hicieron al rozarse”.

Creo hablar por todos los presentes al decir que la efervescencia y la pasión por el teatro y la cultura se manifestaron a raudales en cada una de las intervenciones dirigidas al dramaturgo.

Con todo, Conejero nos hizo ver a los presentes cómo —partiendo de toda esta base y sumando a su reivindicación distintos postulados personales y característicos de su dramaturgia— llegó a la creación de su propio Patroclo. Así, hacia el final de este inolvidable encuentro, el dramaturgo continuó dándonos la oportunidad de reflexionar sobre aspectos igualmente valiosos, retomando ideas lanzadas con anterioridad y de tanta significación como la contenida en la exclamación de “¡Haz tu Patroclo!”: sirviéndose de la literatura, que “nos permite hablar por boca de toda la humanidad”, cada uno tiene derecho a contar su Patroclo.

Por si todo esto hubiese sido poco, los jóvenes dramaturgos e investigadores teatrales que integramos el recientemente fundado Centro Dramatúrgico Marino de Alicante tuvimos la suerte de disfrutar de otro encuentro con Alberto Conejero a la mañana siguiente, unas horas antes de la representación de En mitad de tanto fuego. En esta ocasión fue la librería Pynchon & Co la que acogió nuestra segunda charla con el dramaturgo, que, una vez más, se mostró completamente abierto a departir sobre todo tipo de cuestiones relacionadas con el ámbito teatral.

Volvieron a debatirse asuntos relacionados con aspectos como la escritura, la influencia ejercida por los clásicos, la literatura dramática o la importancia de una verdadera comprensión de los textos y las propuestas teatrales. Además, Conejero también hizo gala de una gran generosidad al animarnos de cara a nuestros objetivos futuros y hablarnos de su experiencia en el arduo campo de la dirección y la administración de importantes infraestructuras teatrales. Por ejemplo, entre otras muchas reflexiones, fueron muy estimables las que el escritor compartió sobre su papel como director de diversas ediciones del Festival de Otoño de Madrid o como creador de COSA, el Festival de Teatro de Cuerpo, Objeto y Sitio Específico de Andalucía, que, a finales de septiembre de este 2024, celebró su primera edición en el pueblo natal de su artífice, Vilches.

Fue digna de verse la ovación final con la que el público —en pie y con fuertes aplausos— manifestó su emoción una vez terminada la representación.

Este intenso fin de semana llegó a su colofón la tarde del sábado: el escenario del Arniches —que hacía menos de un día había albergado sobre sus tablas al autor de la esperada obra— dio la bienvenida a la puesta en escena de En mitad de tanto fuego, contando, como no podía ser de otra manera, con unos entusiasmados asistentes que llenaron el teatro hasta la bandera. Además, si ya en un principio la predisposición de los espectadores había sido tan positiva, fue digna de verse la ovación final con la que el público —en pie y con fuertes aplausos— manifestó su emoción una vez terminada la representación. No fue para menos.