Pedro García, director del cortometraje, se lleva el primer premio del Festival en su VIII edición

Carla Acosta
El Festival de Cine Universitario Zoom In reconoce el trabajo de dirección de Pedro García y le concede el primer premio a su cortometraje El Limpia, S.L. Esta ha sido la VIII edición de la sección no competitiva (Mostra’t) que pertenece al Festival Internacional de Cine Independiente de Elche (FICIE). María Asunción Amorós, la vicerrectora de Cultura, Igualdad y Diversidad de la Universidad Miguel Hernández, ha sido la encargada de presentar a los directores y directoras que han sido seleccionados por el jurado de Zoom In.
Concretamente, en el Hort del Xocolater se ocuparon todas las butacas en un cine de verano que permitió a los asistentes visionar los cuatro cortometrajes premiados: El Limpia, S.L., de Pedro García; El pan de cada día, de Amara Cervantes; Me lo llevo a la tumba, de Héctor Antón; y PEC, de Ana Torres. Otros seis títulos se han quedado a las puertas del premio y de la proyección.
El Festival Zoom In está organizado por el Departamento de Ciencias Sociales y Humanas de la UMH y su directora, Montserrat Jurado, lleva a la cabeza de su organización y funcionamiento desde hace ya ocho años. Además, cuenta con la colaboración de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de Elche, los Grados en Comunicación Audiovisual, Periodismo y Doble Grado y el propio FICIE.

El Limpia, S.L., el cortometraje que ha ganado el primer premio, cuenta la historia de Mateo, un sicario que se dedica a limpiar las escenas de crímenes previo encargo. A partir de ahí, los personajes se ven envueltos en una trama macabra con tintes tarantinescos. Los escenarios ilicitanos destacan los colores y los elementos más característicos de sus paisajes. Pedro García manifestó su deseo de participar en próximas ediciones del FICIE, pero, ahora que ha finalizado sus estudios, en categoría competitiva.
Por otro lado, El pan de cada día resulta en un ejercicio inteligente y original de hibridación de géneros, una tostada que da para mucho y dibujó sonrisas en más de un rostro. Algo similar ocurre con Me lo llevo a la tumba, un delirio tétrico que consigue, sobradamente, su propósito: incomodar a los espectadores y “matarlos” de risa. Por último, PEC es una apuesta que se sostiene en una actuación impecable, una historia sobre los límites de la amistad.



