FANTAELX: un viaje a la frontera humano-digital con ecos de Japón

Folletos con el cartel de FANTAELX 2025 / Coral Maciá

El pistoletazo de salida resonó el jueves 13 de noviembre con la proyección de Ghost in the Shell (Mamoru Oshii, 1995), que bucea en la disyuntiva de ser humano cuando el cuerpo puede reemplazarse y la mente puede conectarse a la red: la fragilidad identitaria resulta evidente en un mundo donde la memoria puede manipularse y los límites entre persona y máquina se desvanecen. La jornada de hoy, sábado 22, ha puesto punto final a ese recorrido en su gala de clausura: el fade out ha sido capitaneado por Silvia Conesa —actriz, directora, guionista y miembro del jurado de FANTAELX— y ha contado con la presencia de Carlos Areces, Premio de Honor. Areces es uno de los rostros esenciales del fantástico patrio, capaz de navegar entre la comedia más absurda y el cine más inquietante.

El palmarés de esta edición ha desplegado sus nombres y varias de sus obras iluminaron la pantalla del Festival por última vez. El premio a Mejor Largometraje ha sido para GAUA, de Paul Urkijo. La propuesta nos arrastra al siglo XVII (y espero que la elección del verbo nos advierta de lo incómodo del viaje), a los bosques del País Vasco, a la época de la caza de brujas, a un imaginario donde las leyendas cobran vida. Entre árboles afilados, lo ancestral y lo humano se entrelazan en un pulso de misterio y memoria; la película celebra la identidad y la resistencia en la penumbra, folk-horror iluminando lo oculto con la belleza de lo que no llega a suceder.

Fran Mateu, director de FANTAELX, y Carlos Areces, Premio de Honor / Coral Maciá

El premio al Mejor Proyecto de Largometraje se lo ha llevado a casa Los durmientes, de Dídac Gimeno: un relato inquietante donde los niños de un pueblo empiezan a caer dormidos días enteros, mientras intentamos averiguar si la respuesta se encuentra en la ciencia o en el mito. La cinta sueña con vampiros, memoria colectiva y una realidad que se desvanece cuando se cierran los ojos. Una fábula oscura donde dormir no es descanso, sino un umbral hacia lo desconocido.

La categoría de Mejor Cortometraje Internacional se ha vestido de humor negro y gore con Pimple, de Fernando Alle. En apenas unos minutos, un grano infantil desata un caos sangriento que hace reír y estremecer a partes iguales. Con estética artesanal y un pulso narrativo atrevido, el corto confirma que a veces los mundos más inquietantes caben en un suspiro cinematográfico. Por otro lado, Pálpito, de Moisés Romera y Marisa Crespo, se ha alzado con el premio al Mejor Cortometraje Nacional: una tarotista se obsesiona con un presentimiento terrible y decide instalarse frente a un restaurante para evitar una catástrofe. La mezcla de thriller, misticismo y denuncia social convierte cada carta en un latido, en una búsqueda desesperada por cambiar el destino, pero, ¿de quién?

Y así, entre neón, monstruos, fantasmas y universos paralelos, FANTAELX ha vuelto a demostrar por qué es un referente del cine fantástico en España.

La categoría de Mejor Cortometraje Alicantino ha ido a parar a Berta, de Lucía Forner. Un relato íntimo y conmovedor que captura con delicadeza los instantes más frágiles de su protagonista, sondeando emociones que laten bajo la superficie. Con sensibilidad y precisión, Forner demuestra que el cine local puede acariciar lo universal. Por su parte, el premio Especial Social y Fantástico ha reconocido a El mal donat, de Hector Mas y Alfons Casal, un cortometraje que nos sitúa en la Andorra del siglo XVI para relatar la historia de una curandera acusada de brujería mientras intenta ayudar al hijo enfermo de su hermana. Entre superstición, poder religioso y violencia hacia las mujeres, el corto combina tensión histórica y mirada feminista, recordándonos que el fantástico puede arrojar luz sobre injusticias reales.

El premio al Mejor Falso Tráiler ha sido para (advertencia: coged aire) La terrorífica posesión maliciosa de un fantasma con el pelo guarro a la rubia de siempre en el templo Ketemato. The final last dance of the world, de Guillermo Rojo. En tres minutos frenéticos, convierte el terror japonés en un carnaval de exageraciones: voces en off cómicas, escenarios castizos y situaciones tan absurdas que parecen salidas de un sueño febril. Una sátira que juega con los clichés del género y que, a la vez, homenajea el cine de serie B.

El premio a Mejor Largometraje ha sido para GAUA, de Paul Urkijo. 

El Festival también acogió el pasado viernes 21 la presentación de No te olvides de aquello que crece bajo tus pies. Estudios de folk-horror desde la contemporaneidad, de Fran Mateu y Mario-Paul Martínez, quienes, por cierto, ostentan los cargos de director y subdirector de FANTAELX, respectivamente. El acto tuvo lugar en la librería ilicitana Ali i Truc y reunió a Pau Pascual Galbis y a Giorgia Bertozzi, representantes de los más de cuarenta autores y autoras que han colaborado en la escritura del libro, que es una compilación de textos de terror rural.

FANTAELX también ha recibido el primer largometraje de Luis Calderón, La casa en el árbol, una propuesta que nos lleva a un bosque suspendido entre el miedo y el retorno. Una mujer regresa al lugar donde su pareja murió un año antes, convencida de que no fue un accidente, sino algo oscuro que acecha entre las ramas. Esta ópera prima combina slasher y terror psicológico para profundizar en el trauma y la redención.

Bruno Martín, director de Luger, y Ángel Acero, actor del largometraje, recibiendo los aplausos del público / Coral Maciá

Otro de los sellos de FANTAELX es su Congreso Internacional de Género Fantástico, Audiovisuales y Nuevas Tecnologías, que este año celebra su octava edición. Con un formato dual (presencial y online), se han recogido interesantes aportaciones sobre la cultura japonesa, lo fantástico y el ciberpunk.  Entre las intervenciones, se recorrieron tendencias del cine y de la animación nipona, así como la influencia ciberpunk en los videojuegos y en las narrativas transmedia. Un año más, la parte más académica del Festival reafirma su posicionamiento como encuentro para el diálogo internacional en torno al género fantástico y sus innovaciones.

El Centro Comercial l’Aljub es uno de los colaboradores del Festival y desde hace años concede el Premio Especial FANTAELX-L’ALJUB, dirigido al alumnado del Grado de Comunicación Audiovisual y del Doble Grado de Comunicación Audiovisual y Periodismo de la Universidad Miguel Hernández. En esta ocasión ha recaído en ¿Dónde estás amor?, un cortometraje de Matías Roca, Alba Bailón, Pablo Revelles, Adrián Romero y José Ángel Ruiz. En su apuesta por la animación 2D, el corto sigue a un científico que, abrumado por la pérdida de su mujer, construye un mando que le facilita viajar entre dimensiones. Cada dimensión que visita tiene su propio estilo de dibujo, lo que concede al relato un aire juguetón y creativo, a la vez que examina el dolor de la ausencia y la esperanza de reencontrar a quien se ha ido.

Un año más, la parte más académica del Festival reafirma su posicionamiento como encuentro para el diálogo internacional en torno al género fantástico y sus innovaciones.

No podemos hablar de Japón sin hablar de Godzilla. Y no podemos hablar de Godzilla sin hablar de Ishiro Honda, su creador. El Festival ha contado con la presencia de Jonathan Bellés, autor del documental Ishiro Honda: Memorias de un director. Bellés traza un relato íntimo de Honda, mostrando su legado como padre del kaijū y sus vivencias personales que tanto marcaron su carrera. El documental es una oda al director japonés, un viaje entre monstruos y memorias que recuerda por qué Honda no solo construyó gigantes, sino también un cine lleno de humanidad y ternura.

FANTAELX proyectó también Disforia, de Christopher Cartagena, un intenso thriller psicológico ambientado en un futuro socialmente fracturado: una familia huye a una casa rural, pero detrás de la desaparición del padre y la llegada de una visitante siniestra se esconde una espiral de violencia y voyeurismo transmitido en la dark web.  Por otro lado, la ópera prima de Bruno Martín, Luger, desembarcó en el festival con su mezcla de acción y tensión: dos matones de extrarradio reciben un encargo que los lleva a un polígono industrial plagado de traiciones, lealtades decadentes y una misteriosa pistola histórica.

Alberto Vázquez, director de Decorado / Coral Maciá

Otro de los grandes momentos del Festival nos lo regaló Alberto Vázquez, un habitual en FANTAELX, aunque esta ha sido la primera ocasión en la que ha acudido personalmente, y lo ha hecho para presentar Decorado, una fábula existencial protagonizada por animales antropomorfos; en concreto, un ratón llamado Arnold sufre una crisis vital y percibe que su mundo no es más que un decorado artificial. Con una estructura fragmentada, el largometraje reflexiona con humor sobre la alienación, las relaciones afectivas y el sentido de la vida.

Y así, entre neón, monstruos, fantasmas y universos paralelos, FANTAELX ha vuelto a demostrar por qué es un referente del cine fantástico en España. Diez días de proyecciones, encuentros y homenajes han tejido un mapa donde la imaginación no tiene límites, donde lo humano y lo digital se cruzan, y donde la cultura japonesa, el terror, la animación y la reflexión social conviven sin esfuerzo. Al bajar el telón, el Festival deja un rastro luminoso de ideas, emociones y futuros posibles, recordando que, más allá de la pantalla, el verdadero espectáculo sigue en la mente de quienes lo viven.