Torrevieja ríe con el Concurso Nacional de Chirigotas 2026

Chirigotas de Torrevieja
Las chirigotas encima del escenario para recoger los premios del Concurso Nacional de Chirigotas 2026 / María Jerez

A pesar del viento de la borrasca Oriana que mantuvo a la provincia en aviso naranja y obligó al cierre de parques y a reorganizar parte de la programación oficial, el Concurso Nacional de Chirigotas de Torrevieja celebrado el 21 de febrero se desarrolló con normalidad en el Auditorio Internacional de la ciudad. Ni la lluvia ni el viento de los días previos lograron borrar la expectación del público.

Seis grupos procedentes de Cartagena, Albacete, Murcia y la propia Torrevieja compitieron ante un jurado de gran prestigio: José Luis Mezzetta, veterano del COAC (Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz); Sergio Hounguin, compositor y conocedor del carnaval desde su adolescencia; y Ulises Úbeda, conocido como “El Hombre de Benidorm”, con más de 25 años de experiencia en espectáculos. La conducción del evento estuvo a cargo del periodista Francisco Reyes, quien no solo presentaba a cada grupo, sino que añadía comentarios, datos curiosos y explicaciones que mantenían al público atento entre las chirigotas.

Cada actuación sigue un orden que los espectadores reconocen. En primer lugar, se hace la presentación del grupo, después, pasodobles emotivos, seguidos de cuplés irónicos y, por último, un popurrí final. La música se apoya en guitarra, percusión y, en ocasiones, kazoos, pero siempre con la letra como protagonista principal, donde ingenio, crítica y sátira se mezclan con momentos de reflexión.

El público llegaba al Auditorio Internacional de Torrevieja con antelación, algunos revisando sus entradas mientras otros aprovechaban para saludar a conocidos y ponerse al día sobre las últimas novedades del carnaval. Poco a poco, la sala se iba llenando de vecinos y visitantes que habían venido de fuera solo para vivir de primera mano el concurso.

Mientras tanto, en los pasillos se respiraba una mezcla de nervios y entusiasmo. Los más veteranos, quienes ya habían asistido el año anterior, comentaban las actuaciones pasadas y compartían sus expectativas sobre los disfraces, las letras o los remates humorísticos que esperaban ver. “El año pasado Funde Plomos estuvo genial, espero que este año superen mis expectativas”, comentaba un matrimonio acomodado en la primera fila, mientras sonreía anticipando el espectáculo que estaba por comenzar.

Las Chochonis de Cartagena

El telón se abrió a las 18:17 y la primera chirigota, Las Chochonis de Cartagena, subió al escenario. Con más de 25 años de experiencia y un espectáculo exclusivamente femenino, presentaron ‘Misión Imposible’, caricaturizando TOCs y manías cotidianas. Desde el saludo dejaron claro su espíritu combativo: “Siempre dicen que los últimos serán los primeros, mentira, los primeros seremos los primeros”. Con esas palabras, empezaban su actuación.

Cada integrante encarnaba un personaje: quien no podía soportar ensuciarse las manos, quien contaba todo a su alrededor, quien vivía obsesionada con el tiempo o quien transformaba la religión en humor usando una escobilla del váter como símbolo de devoción mojando a los que se encontraban en las primeras filas.

Hicieron un equilibrio entre el humor, como las referencias a los aparcamientos imposibles en la ciudad, y la sensibilidad que se reflejó como en un pasodoble dedicado a madres solteras: “Tengo el derecho a llenarte de caricias, protegerte… será un largo proceso y mi lucha de cada día. Te abrazaré, te querré por siempre, toda la vida”, cantaban.

Entre los asistentes, Marta Rico, joven habitual de estos concursos, destacó la originalidad de los disfraces y cómo cada intérprete parecía inmersa en su personaje incluso durante las transiciones entre canciones. Por su parte, Maribel de Heras, que acudió junto a su marido desde Alicante exclusivamente para el evento, valoró la valentía del grupo, “nunca había visto una chirigota formada solo por mujeres”, y su marido asintió con una sonrisa, coincidiendo con sus palabras.

También surgió la opinión de María García, una espectadora que asistió con su hijo: “Me encanta cómo logran hacer reír a toda la familia. Mi hijo no paraba de señalar detalles graciosos y yo me emocionaba con los pasodobles”. María explicó que, para ella, la magia del carnaval se encuentra en la complicidad que se crea entre el escenario y la audiencia.

La chirigota de Las Chochonis
Las Chochonis en el Auditorio Internacional de Torrevieja el pasado 21 de febrero / María Jerez
Ni la lluvia ni el viento lograron borrar la expectación del público.

Los Funde Plomos de Aljucer

A las 18:46, el Auditorio Internacional de Torrevieja vibró con la llegada de Los Funde Plomos de Aljucer (Murcia), vigentes campeones del Concurso Nacional de Chirigotas de Torrevieja en el año 2025. Disfrazados de payasos, con globos, banderines y atuendos coloridos, los integrantes transformaron la sala en una auténtica fiesta desde el primer instante. Su espectáculo ‘Pídeme un deseo’ se convirtió en un juego colectivo, dedicaban pasodobles a los presentes y llenaban el auditorio de risas y aplausos.

La interacción constante entre escenario y público hacía que la gente se sintiera protagonista y parte del espectáculo. Entre la alegría, referencias ingeniosas, risas y confetis, los pasodobles ofrecieron momentos de emoción y reflexión. Abordaron temas como la humillación o el miedo. “Silencio cuando el golpe llega, cuando la burla el alma entrega, cuando en el pecho, sin compasión, se hunde el filo de la humillación”, recitaban, recordando que el carnaval también es espacio de denuncia y memoria.

También había hueco para el agradecimiento, en este caso a las madres: “Eres tú el mejor regalo de mi vida, haces que sienta mi cumpleaños como el mejor de los tesoros y todo eso es gracias a ti”, arrancaban sonrisas y aplausos en el público. La musicalidad del grupo, la armonía entre voces y la precisión de la puesta en escena destacaron por su calidad y profesionalidad.

En cuanto a la respuesta del público, una asistente subrayó la variedad de voces y la cohesión armónica, así como la creatividad de la interacción con el público. Maribel de Heras, fanática de los carnavales de Cádiz, celebró la profesionalidad del grupo y la sensación de estar en aquella ciudad andaluza gracias a la calidad de la actuación. Por su parte, otra espectadora resaltó la habilidad del público para combinar humor y sensibilidad: “Hay momentos que te hacen reír y otros que te tocan el corazón, han sido mis favoritos”, explica.

La chirigota de Los Funde Plomos
Los Funde Plomos en su actuación el pasado 21 de febrero en Torrevieja / María Jerez

Los Pichuzos por Solá

A las 19:25, llegó Pichuzos por Soleá, de Albacete, quienes subieron al escenario con su innovador ‘Proyecto Yonqui’. El grupo mixto formaba un semicírculo de personajes con disfraces que exageraban distintas adicciones: adicción al café con una cafetera portátil; adicta a los karaokes con un micrófono; el gorro y las bermudas del festivalero…

Entre risas y aplausos, invitaban a la complicidad del público: “Anímate a participar, podrías estar mucho peor”. La actuación combinó humor y crítica social, mostrando vicios cotidianos de manera ingeniosa y reflexiva. Aunque la letra no se limitó a la diversión, hubo espacio para la crítica, incluyendo referencias y reivindicaciones.

En cuanto a la respuesta del público, los asistentes destacaron la capacidad del grupo de hacer que cualquiera se reconociera en sus adicciones y señalaron la frescura y originalidad de la propuesta.

María García, otra espectadora, subrayó la capacidad del grupo para reflejar la vida cotidiana y sus excesos con humor: “Me hizo reír muchísimo, los disfraces me han gustado mucho”.

La chirigota de Los Pichuzos
Los Pichuzos por Soleá en el Auditorio Internacional de Torrevieja el 21 de febrero / María Jerez

Tras la actuación de los Pichuzos por Soleá, el auditorio respiró por un descanso de diez minutos. Entre risas y comentarios, algunos salieron a estirar las piernas, mientras otros se quedaban inmersos en el entusiasmo, repasando mentalmente los momentos más divertidos y las letras que más habían calado.

En ese ambiente distendido, diversa asistentes compartían la emoción de la jornada: “Me estoy riendo mucho, está siendo muy divertido”, comentaban entre sonrisas. La sensación era de complicidad con el público y los artistas, todos conectados por la magia del carnaval.

Al poco rato, se escuchaba la voz desconocida del altavoz para indicar que se retomaría el concurso. Prácticamente todos los asientos del lugar se volvieron a ocupar, entre chaquetas y algunas ausencias fruto de la hora.

Los Robinsones de la Isla

A las 19:50, Los Robinsones de la Isla, procedentes de Cartagena, subieron al escenario para presentar ‘El Último que Friegue’, una versión de La Última Cena (Leonardo Da Vinci, 1495-1498). El grupo apareció vestido con túnicas y pelucas largas, simulando a Jesús y sus discípulos, mientras un haz de luz sobre cada uno captaba inmediatamente la atención. Judas, con unos cuernos luminosos, provocó las primeras carcajadas del público.

La chirigota de Los Robinsones
Los Robinsones en el Concurso Nacional de Comparsas y Chirigotas 2026 en Torrevieja / María Jerez

La dependencia de la tecnología, la dificultad de acceder a la vivienda o la precariedad laboral se presentaron con humor, pero con una carga emocional que resonó en la sala. Uno de los momentos más aplaudidos fue el pasodoble dedicado a las madres, descritas como “leonas que protegen a sus hijos con garras y dientes”, un recordatorio conmovedor de la fuerza del amor familiar en medio de las adversidades cotidianas.

También hubo espacio para la crítica internacional con personajes como Putin, Trump o Maduro que generaban risas, integrando la actualidad con el humor más clásico del carnaval. Desde el primer momento, se percibió que la actuación jugaría con la ironía y la teatralidad, manteniendo al público al borde de la risa y la admiración por la puesta en escena. Cada gesto, cada frase y cada mirada estaban pensados para que el público viviera la historia, no solo la escuchara.

Marta Rico destacó que el montaje le pareció muy ingenioso y también la narración de la historia a través de los personajes. Mientras, Maribel de Heras alabó la puesta en escena, los disfraces y la capacidad del grupo para mantener la atención del público. Por su parte, otra asistente subrayó cómo el repertorio combinaba humor y crítica social de forma memorable: “Una actuación que me ha hecho reír y sentir”.

Los Sangochaos de Torrevieja

A las 20:56, la Sala Sinfónica del Auditorio Internacional de Torrevieja se convirtió en un torbellino de energía con la llegada de Los Sangochaos, la chirigota local que presentó ‘Los taraos estamos salvaos’. En cuanto a los disfraces, monos del ejército, paracaídas, trajes de buzo y cascos iluminados que se combinaban con boina y plumas en el general principal, cada detalle pensado para sorprender y provocar risas. La teatralidad se mezclaba con la interacción directa con los espectadores, que se sentían parte del espectáculo.

La chirigota de Los Sangochaos
Los Sangochaos representando ‘Los taraos estamos salvaos’ en Torrevieja el pasado 21 de febrero / María Jerez

Las letras de Los Sangochaos combinaban sátira y referencias actuales, desde la Casa Real hasta el Gobierno y la política más cotidiana, siempre con un toque que provocaba carcajadas continuas. Entre paracaídas imaginarios, camiones conducidos por ciegos y buzos que se “ahogaban” si el agua le supera la cintura, cada cuplé era un pequeño espectáculo.

Una espectadora destacó la claridad de los roles dentro del vestuario militar, cada integrante con un papel específico, desde el conductor hasta el médico, y subrayó la precisión de las coreografías y la fuerza de los remates humorísticos. Otra asistente coincidió, señalando que los momentos más cómicos, como el ciego conduciendo el camión o el buzo “ahogándose”, fueron brillantes y memorables; y también hubo quien comentó los disfraces: “me encantó cómo jugaron con los disfraces”.

La Chirigota de Cabezo de Torres

A las 21:40, la noche cerró con la Chirigota del Cabezo de Torres, una agrupación murciana con 16 años de trayectoria con una puesta en escena llena de sencillez. Su propuesta transportó al público a una calle de pueblo, con sillas plegables, abanicos grandes y escenarios que simulaban la vida cotidiana.

Desde el primer momento, la naturalidad del grupo conquistó a los asistentes. Críticas a vecinos, la política local o escenas domésticas se convertían en motivo de risa. La interacción era constante, y el público se sentía parte de la escena, como si estuviera sentado observando a las vecinas más curiosas.

Cabezo de Torres, chirigota
La Chirigota de Cabezo de Torres el pasado 21 de febrero en Torrevieja / María Jerez

La actuación no se libró de pequeños percances como una silla rota y vestidos algo cortos que dificultaban algunos movimientos. Sin embargo, los integrantes supieron convertir cada contratiempo en parte del espectáculo.

Marta Rico destacó cómo la seguridad de los intérpretes sobre el escenario permitía que la representación fuera divertida, mientras que Maribel de Heras señaló que la sencillez del vestuario y el escenario hacía que fuera aún más efectiva. María García señaló: “mi hijo se reía señalando a los personajes que nos recordaban a vecinos o amigos”.

El reparto de los premios

La entrega de premios puso el broche de oro a una tarde-noche que volvió a demostrar que el carnaval en Torrevieja es mucho más que música y disfraces, es pasión, identidad, risa compartida y emoción. Ni la lluvia ni el viento pudieron apagar el espíritu de una ciudad que, durante horas, se entregó al humor, la sátira y la complicidad de sus chirigotas.

A las 22:28, el ambiente se llenó de tensión y entusiasmo mientras Francisco Reyes daba paso a la resolución del concurso. Las seis agrupaciones, representantes o completas, iban subiendo al escenario formalmente, con abrazos, risas y palabras de agradecimiento hacia el público.

El primer premio “Loles Villela” recayó en la agrupación local Los Sangochaos con su espectacular tipo ‘Los taraos estamos salvaos’, quienes se llevaron 1.500€. El segundo premio fue para Los Funde Plomos de Aljucer (Murcia) con su memorable ‘Pídeme un deseo’, recibiendo 900€, mientras que el tercer premio correspondió a Los Robinsones de la Isla de Cartagena con ‘El Último que Friegue’, premiados con 750€.

Además, se otorgaron accésits de 100€ a Las Chochonis, Pichuzos por Soleá y la Chirigota del Cabezo de Torres, reconociendo la originalidad, el humor y el oficio de todas las formaciones participantes.

La interacción entre público y agrupaciones, la calidad de las letras, la musicalidad y la puesta en escena hicieron que cada actuación fuera un viaje entre la risa, la crítica y la emoción.

Como reflejaron Marta Rico, María García y Maribel de Heras, la experiencia fue divertida y cercana, desde la espectacularidad de los payasos de Aljucar o los militares de Los Sangochaos hasta la gracia natural de las vecinas del Cabezo de Torres, cada grupo dejó una huella imborrable.