“Es la sensación de estar empujando una roca gigante que cada vez tiene más peso encima, pero también son más las manos que nos ayudan a empujar”

De izquierda a derecha: Marina Vicente, Sara J. Trigueros y Carmen Juan / Carla Acosta

Hay espacios que, más que librerías, son hogares con libros. En 80 Mundos el silencio no pesa; se cuida. La hija de las propietarias, Carmen Juan y Sara J. Trigueros, duerme en su carrito, cerca de sus madres. Bajamos la voz para no despertarla. Hay algo profundamente simbólico en la escena: la niña, que llegó al mundo hace apenas un año, duerme apaciblemente, mientras el mundo que sus madres han construido desde hace años, junto a Marina Vicente, está a punto de ser desalojado. En el fondo del local, los sillones que han acogido cientos de presentaciones y tertulias guardan aún el calor de tantas lecturas compartidas. Hablar allí de exilio duele, pero también reconforta. Hay algo resistente entre sus paredes y está en ellas, en las libreras, que ya buscan nuevo local donde seguir abriendo libros y mundos.

P. 80 Mundos es la librería en activo más antigua de Alicante con más de 40 años. ¿Cuál es la clave del éxito?

R. Carmen. Ser una librería para todo el mundo, intentar abarcar todos los espacios, desde la literatura y el conocimiento en formato papel hasta primeros lectores o lectores expertos. Sobre todo, aquí un acompañamiento y un buen juicio, todos los tipos de lectores son bienvenidos y asesorados. Me imagino que eso es lo que ha hecho que la librería lleve tanto tiempo funcionando. O eso es lo que al menos intentamos ofrecer.

P. ¿Qué papel ha jugado 80 Mundos en el ecosistema cultural de la ciudad durante estas décadas?

R. Marina. 80 Mundos se creó en plena época de la Transición, con lo que se generaban debates políticos a puerta cerrada, entonces la generación que ahora tiene unos 60 años entiende 80 Mundos como un espacio de lucha, de resistencia. Al final se ha creado una tradición de espacio cultural abierto a todo tipo de propuestas, tanto artísticas como filosóficas o políticas, y es el punto de encuentro más estable, junto a la Sede de la Universidad de Alicante, para crear actividades culturales. Eso se traduce en que la gente defiende 80 Mundos como algo suyo, porque es su punto de referencia.

El exterior de la librería 80 Mundos / Carla Acosta

P. A lo largo de estos años, ¿qué obstáculos ha tenido que superar 80 Mundos?

R. Sara. Yo recuerdo la crisis del libro de texto, que es una crisis que todavía colea a día de hoy. De hecho, esta mañana leía un artículo en el que los libreros de Madrid se quejaban de una propuesta que había habido para las licitaciones. El problema fundamental del libro de texto es que el precio es libre; por lo tanto, cualquier tipo de propuesta que no implique que el precio del libro de texto sea fijo hace que un pequeño comercio no pueda competir. Esto lleva pasando desde que en los años 90 se liberó el precio del libro de texto. Esta crisis se cargó librerías y trajo problemas de liquidez en las administraciones públicas. Nosotras hemos pasado primero por la crisis de abrir y empezar desde cero. Después, sufrimos la pandemia. Inmediatamente después, cortaron la calle por obras y estuvimos así casi un año y medio, con una pasarela de obra que era un desastre.

R. Carmen. Aquello no invitaba en absoluto a visitar los comercios de la zona.

R. Sara. Eso fue en 2023 y parte de 2024. Y ahora esto que está ocurriendo, que para nosotras sí es una crisis.

P. ¿Cómo recibís la notificación de que teníais que abandonar el local?

R. Carmen. Los anteriores propietarios nos avisaron de que el edifico se había vendido. Creo que fue como el 19 de junio, aunque igual me bailan las fechas. Dos días después nos llamaron los nuevos propietarios y tuvimos una conversación telefónica, dejaron caer la idea de que no iban a continuar la actividad económica del bajo comercial, que en realidad son dos, una peluquería y esta librería. Quedamos en reunirnos a la semana siguiente, y lo hicimos en este mismo espacio, donde nos confirmaron que, efectivamente, la actividad económica de los locales no se iba a mantener, porque no era su deseo; su deseo era rentabilizar el espacio con más apartamentos turísticos, además de las viviendas que ya hay en el edificio. Tratamos de negociar una reducción de nuestro propio espacio para que pudieran aprovechar parte del local y nos dijeron que, sencillamente, no era tan rentable como querían que fuera. En esa conversación, nos dijeron que, aunque nuestro contrato está en vigor hasta julio de 2026, su deseo era rescindir el contrato lo más pronto posible.

No saben cómo funciona esta ciudad en concreto, ni cómo funciona el ecosistema cultural, ni cómo defiende la gente sus barrios.

P. Pero ¿eso lo pueden hacer?

R. Sara. Según ellos, sí; según nuestro abogado, no. Parece que, si no hay una causa de rescisión, no puedes rescindir unilateralmente un contrato.

R. Carmen. Y desear hacer una obra o un cambio de uso de suelo no es un motivo para rescindir un contrato a nivel legal.

R. Sara. Podríamos llegar a un acuerdo. Si quieren que nos vayamos antes de que termine nuestro contrato, como en todas las negociaciones, nos podemos sentar a hablar. Tampoco es que estén explorando esa vía.

R. Marina. Ellos pretendían darnos una indemnización equivalente a la que sería si hubiera un motivo de rescisión de contrato.

P. Pero no lo hay…

R. Sara. Exacto, no lo hay. Menos mal que estaba el abogado.

R. Carmen. Han intentado funcionar como si no estuviéramos asesoradas, pero lo estamos. A mi parecer, sí ha habido una intención de resolver este asunto lo más rápido y con la menor información posible, creo que pensaban que simplemente íbamos a decir ‘bueno, nos tenemos que ir, pues adiós’, y no sé si alguien al otro lado pensó que tal vez teníamos un abogado al que le íbamos a consultar.

R. Sara. Carmen ha dicho que no se acordaba de la fecha en la que recibió la llamada. La recibió el 23 de junio, y eso es importante porque nosotras estábamos volviendo de un viaje, ya que era festivo en Alicante. Yo pensé ‘de dónde son estas personas que nos llaman un 23 de junio’. Resulta que son de Madrid, que es lo de menos, pero el caso es que no son de Alicante. Como no son de aquí, no son conscientes de la importancia de esta librería. Y tampoco pertenecen a este sistema cultural. Cuando se sientan aquí a decirnos que aquí tampoco hay tanto libro, que los podemos juntar más…

R. Marina. Sí, nos dijeron que los teníamos así como separados…

Una mirada al interior de la librería 80 Mundos / Carla Acosta

R. Sara. A mí me da la sensación de que ellos pensaban que estaban viniendo al quiosco 80 Mundos, total, esto es una papelería, porque no entienden el significado de este espacio, aunque Marina se lo intentó explicar.

R. Carmen. Yo también intenté explicarlo y es cierto que al principio me dijo que no lo sabía.

R: Marina. Yo les llegué a decir ‘bueno, vosotros queréis hacer esto, pero esta librería es muy querida por la ciudad y por la prensa’. A buen entendedor, pocas palabras bastan. Cuando salió en la prensa, llamaron a Carmen atacados diciendo que teníamos mala fe.

R. Carmen. Las primeras palabras que yo recibí fueron ‘esta puñalada trapera de dónde sale’. Me acusaron de llamar a la prensa y de movilizar todo esto. Yo les dije que, a título personal, no considero que tenga tanta capacidad de movilización, que la ciudad había recibido una información y se había movilizado. Y me respondió: ‘Una ciudad no tiene tanta capacidad de movilización’. No saben cómo funciona esta ciudad en concreto, ni cómo funciona el ecosistema cultural, ni cómo defiende la gente sus barrios.

Por suerte para nosotras y, considero, por fin, por suerte para nuestra ciudad, esta vez ha habido un altavoz.

R. Marina. Yo creo que ahí se dieron cuenta de que realmente no sabían con quién se habían metido.

R. Sara. Cuando vi la reacción de la prensa y de la gente… Es que para mí esto es muy cotidiano, pero todo lo que hacemos aquí tiene un valor que en el día a día no vemos.

R. Carmen. Y que la gente, cuando sale por la puerta y te da las gracias llamándote por tu nombre, lo sientes como normal. Ahora que te amenazan a ti, esas personas a las que has visto tantas veces, que has asesorado siempre, que les has preguntado por sus familias, reaccionan. Lo que has hecho esos años es tejer una red y ahora que te caes esa red te sostiene. Y esto es lo que está pasando y es lo que no se esperaban. No creo que de manera voluntaria hayamos hecho tanto ruido para hacer daño, sino que, de manera involuntaria, tenemos una red.

P. En 2024, Alicante lideró el ranking provincial con más nuevas viviendas de uso turístico. ¿Creéis que este caso es representativo de lo que está ocurriendo en Alicante y en otras ciudades con la presión inmobiliaria y el auge de los apartamentos turísticos?

R. Carmen. Totalmente. La única diferencia es que, por lo que sea, esto ha hecho mucho ruido, pero la mercería de Paqui, la zapatería de Antonio y el bar de Manolo también han cerrado. Mari Carmen se ha tenido que ir de su casa a San Vicente, a Mutxamel o a Tibi. Esto ha hecho más ruido porque entra más gente o porque la gente que entra tiene contacto directo con las vías de comunicación masivas. Lo que decía Marina antes, estas personas no pensaron que tenemos contacto con la prensa, ya no por voluntad nuestra, sino porque son nuestro colegas y trabajamos todos los días juntos. Igual la mercería de Paqui no trabajaba codo con codo con la prensa, entonces no sale; la persona que se ha tenido que mudar a un pueblo o a las afueras porque su casa ya no es su casa, porque alguien le ha dado una patada y le ha dicho que ahora es un apartamento turístico, igual no tiene ese altavoz. Por suerte para nosotras y, considero, por fin, por suerte para nuestra ciudad, esta vez ha habido un altavoz.

R. Marina. También se ha juntado que esto ha llegado en un momento en el que la gente ya está cansada, porque ha habido momentos en los que han desalojado edificios enteros, se han intentado organizar manifestaciones, y la gente no se ha movilizado. Ahora lo estamos viviendo como un problema de todos, hoy me pasa a mí, pero mañana te puede pasar a ti. Cuando las barbas de tu vecino veas cortar… Y esta barba es muy visible. Otras, lamentablemente, no han tenido esa visibilidad.

Es importante regular el precio de los alquileres y que estén en consonancia con la renta mínima.

P. En un primer momento, el Ayuntamiento comunicó no tener constancia de lo que estaba ocurriendo. ¿Qué respuesta habéis obtenido? ¿Os han dado apoyo o soluciones reales?

R. Marina. No nos han llamado. Con nosotras no se han puesto en contacto de forma directa.

R. Sara. Bueno, la oposición sí lo ha hecho.

R. Carmen. Exacto. De hecho, diría que todos los partidos de la oposición, de alguna manera, de forma personal, pero también en sus comunicaciones en plenos, han mencionado este caso, se han puesto en contacto con nosotras para decir que esto que está pasando no se puede consentir. Ya no porque esté pasando a 80 Mundos, que también, sino porque hay una desregulación del uso del suelo, de la concesión de licencias y del control de lo que hacemos con la ciudad. No hay un plan.

R. Sara. El plan que hay en Alicante es de los años 60.

R. Marina. Tres de cada cuatro pisos turísticos son ilegales, pero, como no hay ningún grupo dentro de la policía que controle el turismo, no se cierran, no hay sanciones. En este mismo edificio, si fueran por la vía totalmente legal, hasta dentro de dos años no tendrían la licencia para hacer la obra.

R. Sara. Ellos cuando se sentaron aquí dejaron claro que iban a empezar la obra ya y que, en todo caso, preguntarían a su arquitecto si podía dejar un margen.

R. Marina. ¿Cuándo les han dado esa licencia de obra si hay una demora de dos años y compraron el edificio hace un mes?

P. Luego todos estos pisos que no tienen licencias se ofertan en plataformas como Airbnb sin problema, no se esconden.

R. Carmen. Te paseas por la ciudad y vas viendo todas las puertas que tienen un candado con un código. Si no tienen un cartelito que pone apartamento turístico, es que no son legales.

Cartel de la manifestación del 25 de julio publicado por @alicantedondevas

R. Sara. Sobre lo que hablábamos antes, el Ayuntamiento ha respondido en el sentido de que ha ampliado la moratoria de pisos particulares a edificios completos, y lo han hecho porque esto ha salido en prensa; si no, yo estoy segura de que no lo habrían hecho. Esa medida, además de ser tibia, porque no contempla a medio plazo un plan para la ciudad, a nosotras nos llega tarde. Creo que servirá para que no pase en sitios similares al nuestro, pero no va a solucionar el problema, porque no hay unidades que se dediquen a controlar el tema del turismo. Va a subir el alquiler también en los otros locales porque conviene mucho más sacarle rentabilidad a un brunch que a una mercería.

R. Carmen. Que luego habría que ver si es así la rentabilidad. ¿Va a servir de algo el tema de la moratoria? Pues tal vez no, teniendo en cuenta que la lista de espera para obtener una respuesta a las solicitudes de licencia es de un año y medio. Entonces es como poner en un papel que no se van a conceder en este tiempo, no porque hay cola, sino porque así lo decidimos. Pero la situación es la misma.

R. Sara. Si esto no se acompaña de otras medidas, no se soluciona nada.

P. ¿Consideráis que las instituciones públicas deberían proteger de alguna forma espacios culturales como este? ¿Cuáles podrían ser algunas medidas efectivas?

R. Carmen. Te voy a decir una cosa, aunque no lo haya consultado con mis compañeras, y a lo mejor es incluso una respuesta que podría jugar en contra de la cultura, pero creo que hay que poner el foco en la vivienda. La cultura nos alimenta y nos convierte en lo que somos, pero, si no tienes un techo bajo el que vivir, no puedes ejercer actividades culturales. Es importante regular el precio de los alquileres y que estén en consonancia con la renta mínima.

R. Sara. No sirve de nada tener una librería si no hay vecinos que vengan a comprar.

R. Carmen. Si tienes que invertir toda tu nómina en el alquiler de tu casa… Hay que proteger los espacios culturales, pero, sobre todo, hay que proteger a los ciudadanos.

R. Sara. Y el tejido comercial.

R. Carmen. Y hay que hacerlo en toda su amplitud. Para qué quieres una gestión cultural en un barrio que no vas a poder ni visitar.

P. ¿Qué ha sido lo más duro de todo esto? ¿Dónde duele más?

R. Sara. A mí lo que más me ha dolido, y te hablo desde lo personal, ha sido ver a una persona completamente ajena a la realidad de esta ciudad decir que le da igual, porque solo se mueve por el dinero. Verlo en primera persona, saber que tiene cara, que es una persona, como tú y como yo, ver esa falta de empatía…

R. Carmen. Ver que porque tiene dinero va a destruir lo que nosotras hemos construido y lo que la ciudad quiere.

R. Sara. Sí, ver que no va a preocuparse por lo que quiera la gente.

R. Carmen. Vamos a ser literales: creo que lo que más nos ha dolido ha sido una frase que nos dijeron en estos sillones, tal y como la voy a decir: ‘Cada día que paso en Alicante pierdo dinero’. Eso resume exactamente lo que ha ocurrido.

R. Marina. A mí me dolió también el cinismo, el vernos las caras y que nos digan ‘a mí me duele tanto como a vosotras’.

R. Carmen. Con mi hija, de un año, aquí.

R. Sara. Yo le dije: ‘Somos tres familias, con niños muy pequeños’. Nosotras nos metimos en este proyecto porque éramos conocedoras de la importancia de la librería en nuestra ciudad y no queríamos que Alicante se quedara sin 80 Mundos. Yo me dejé mi trabajo como profesora de piano, Carmen se dejó su puesto como directora de una escuela de música… Lo hicimos para darle continuidad a este proyecto, porque tiene valor para nuestra ciudad. Y que estas personas digan ‘yo aquí estoy perdiendo dinero, así que me da igual’.

R. Carmen. ‘Tu proyecto social me da igual’.

R. Sara. Choca tanto con nuestros valores.

P. ¿Cómo se resiste desde la cultura cuando todo parece empujarte a cerrar o a convertirte en un souvenir?

R. Carmen. Se resiste con los demás, con la gente. Solo no se puede; con amigos, sí. Esto es una frase que nos dice mucho Miquel. Llevo desde el día 23 acordándome de esa frase. Y no hablo de amigos personales con los que tienes una relación estrecha, sino que hablo de esa red que se ha tejido, hablo de todas las personas que vinieron a la concentración, algunas a las que ni siquiera conocíamos, y ni siquiera la convocamos nosotras. La librería hizo el cartel cuando supo que iba a haber una concentración, pero no la organizó. Se resiste con la gente que viene cada día y nos pregunta cómo vamos, con la gente que nos manda locales que han visto, con la gente que un mes después sigue preguntándonos qué necesitamos, qué podemos hacer. Se incluyen en ese plural, y eso significa que no es una cosa solo de nosotros, sino de todos, que esta es su casa también.

Cartel (obra de @dvanderh) de la próxima manifestación del 25 de julio, publicado por @alicantedondevas

P. Más de 500 personas se movilizaron a vuestro lado por la que también consideran su casa y hay otra convocatoria para mañana. ¿Os permitís sentir cierta esperanza?

R. Marina. En quedarnos aquí… no.

R. Carmen. Ninguna.

R. Sara. No, porque imagínate, aunque no vaya a pasar, que les prohibieran hacer obras en el edificio, el 31 de julio de 2026 nos dirían, por ejemplo, 8000 euros de alquiler, porque hay que renovar el contrato.

R. Carmen. Yo tengo la sensación de que hablamos idiomas diferentes, no veo que nos vayamos a entender.

R. Sara. Sería ingenuo pensar que el jugador de Monopoly que se sentó aquí va a abrir los ojos.  

P. ¿Cómo vais con la búsqueda de un nuevo espacio? Las dificultades son innegables: Alicante alcanza los 11’9 euros el metro cuadrado a principios de año, un 10% más que la misma fecha en 2024…

R. Sara. Estamos en ello…

El interior de la librería 80 Mundos / Carla Acosta

P. Si 80 Mundos pudiera hablar, ¿qué gritaría ahora mismo?

R. Sara. Más librerías y menos tonterías.

R. Carmen. Esto sale de una pancarta que trajo un amigo querido de la casa a la concentración.

R. Sara. Yo creo que 80 Mundos daría las gracias.

R. Carmen. Yo me he emocionado y también he pensado que diría ‘gracias’, porque, como Marina ha dicho, nos gusta mucho el concepto de resistencia, cuando entramos aquí, tuvimos claro que eso es lo que hacíamos, resistir, y los cuerpos tienen un aguante máximo. Se puede estirar mucho si te ayudan, así que gracias, no nos hemos rendido porque estáis ahí.

R. Marina. Es la sensación de estar empujando una roca gigante que cada vez tiene más peso encima, pero también son más las manos que nos ayudan a empujar. No puedes destruir la roca, pero hay mucha gente que nos ayuda a sostener el peso.

Se incluyen en ese plural, y eso significa que no es una cosa solo de nosotros, sino de todos, que esta es su casa también.

P. La acogida en el futuro local seguro que será muy cálida…

R. Carmen. Yo estoy segura.

R. Marina. Seguro que sí.

P. De alguna forma, se tratará de trasladar la esencia a ese nuevo espacio.

R. Carmen. Muchas personas que han hablado de lo injusto que es que nos echen de nuestra casa también nos han dicho que realmente 80 Mundos somos nosotras y que, entonces, donde estemos van a estar.