Ángel Picón abre su búnker para explorar la autenticidad entre la realidad y la ficción

El escritor Ángel Picón
Ángel Picón en la librería 80 Mundos / Laura Peñuela

Muchas veces, la ficción y la realidad se entrelazan hasta cruzar sus límites. En la novela Búnker, el autor Ángel Picón (Madrid, 1968) explora esta conexión a través de una trama donde la investigación policial de un brutal asesinato y el proceso creativo de un escritor avanzan en paralelo, haciendo que la frontera entre ambas se vuelva cada vez más difusa a medida que se desarrolla la historia.

P. Anteriormente mencionaste que el primer capítulo es la puerta de entrada a una historia que no sabes por dónde te llevará. Cuando comienzas a escribir una historia, ¿tienes pensado desde el principio cómo se va a desarrollar o vas descubriendo el camino a medida que escribes?

R. Tengo pensada una idea que se me ocurre, la tengo solo desarrollada, pero nunca es el final. 
Siempre que he escrito una novela nunca he sabido cómo iba a terminar. Me pongo a escribir y [voy] por donde me lleva la novela, porque muchas veces estoy escribiendo y luego decido hacer otra cosa.

P. Te defines como un escritor brújula ¿por esto mismo?

R. Totalmente, por esto mismo. Hay gente que dice que tiene fichas de personajes… en la cabeza tengo ciertos apuntes, pero en la cabeza, ya es por donde me van llevando.

Portada del libro Búnker
Portada del libro Búnker

P. Aseguras que Búnker no se parece a nada de lo que has escrito, ni de lo que has leído, ¿Qué te hizo salir de tu zona de confort? ¿Qué te impulsó a escribir algo totalmente diferente?

R. 
Yo he sido lector de novela policiaca, novela negra, muchos años, hasta que llegan momentos en que, no es que me canse de leerla, pero me obligo a leer otras cosas para no leer siempre lo mismo. Entonces me apetecía hacer una obra policíaca, pero quería hacer una obra policíaca que no tuviese ningún cliché, quería que fuese distinta e intenté hacer eso.

P. Tuviste la novela Búnker abandonada por más de seis meses. ¿Qué sucedió para que la dejases y que te llevó a retomarla? 
¿Cómo fue el proceso de escribirla de inicio a fin?

R.  Búnker son dos historias, realmente. Yo empecé a escribir una de las historias, la otra historia ni la había pensado y como no quería usar clichés, llegó un momento en el que no sabía por dónde seguir y la abandoné. En esos siete meses me fui un día a una revisión y, como aquí en Alicante siempre dan tantos problemas, me fui a Albatera. Cuando conduzco estoy pensando en otras cosas y de repente digo “oye ¿y si hago esto?” y en dos meses había acabado la novela. 


Alguien que no conozca Alicante puede tener una idea de lo que es la ciudad leyendo Búnker, pero no del Alicante que venden en Costa Blanca; el Alicante real

P. ¿Cómo surgió la idea de enlazar la investigación policial con el escritor bloqueado que investiga el mismo caso?

R. Pues surgió ahí, cuando venía de Albatera, pensé “oye, ¿y si empiezo a escribir sobre un escritor que está escribiendo esta misma historia?” lo que pasa es que yo lo iba a hacer en dos partes; la policiaca por un lado y la del escritor [por otro lado] y al final digo “¿y si las mezclo capítulo a capítulo?”. Lo mío nunca es planeado, es como viene.

P. 
Pero así mantienes al lector enganchado.

R. No lo hice por eso ¿Has oído hablar de la escritura automática? Yo muchas veces pienso que lo mío es escritura automática, que me pongo a escribir y es otro ente el que me está diciendo lo que tengo que escribir.

P. Tus dos novelas anteriores, ¿Dónde está mi mente? y Lo que mi abuelo me contó son obras realistas. ¿Cómo ha sido el paso de escribir historias más cercanas a tu realidad, a adentrarte en un universo completamente nuevo como el de Búnker?

R. 
Porque Búnker, aunque sea una novela policiaca, no deja de ser una historia bastante realista, porque está muy anclada en Alicante. De hecho, alguien que no conozca Alicante puede tener una idea de lo que es la ciudad leyendo Búnker, pero no del Alicante que venden en Costa Blanca; el Alicante real, el Alicante de los barrios de la gente que vive y no deja de ser realista.

P. En la novela, la investigación y la vida del escritor avanzan juntas. ¿
De qué manera influye una en la evolución de la otra?

R. Hay que leer la novela, si lo digo hago un espóiler gordo. Está muy relacionada, la realidad influye en la ficción, pero la ficción también influye en la realidad.

 P. Javier Alfaro atraviesa un bloqueo artístico en la novela. 
¿Cómo afrontas tú tus propios bloqueos artísticos y cómo logras salir de ellos?

R. Ahora mismo tengo un bloqueo, llevo desde que escribí Búnker —quitando los relatos que hago para la tertulia— sin escribir nada, pero el otro día empecé a escribir una página y digo “de aquí puede puede salir una novela, lo que pasa es que no sé qué novela va a ser, pero yo creo que de esa página puede salir una novela”. 


P. ¿Podemos esperar algo?

R. La página que escribí la protagoniza Javier Alfaro policía.

P. ¿Es una segunda parte?

R. 
Más que una segunda parte —porque las segundas partes nunca fueron buenas—, quiero escribir una historia con los mismos personajes, pero esta vez me centro solo en los policías, pues hacer el doble juego sería otra vez repetir lo mismo. A mí no me gusta repetirme.

 P. Comentaste que un búnker también puede ser un estado de ánimo o una actitud ante la vida. ¿Qué significa esta metáfora para ti?

R. 
Por ejemplo, en la Transición Española, al conjunto de fuerzas reaccionarias que querían que no avanzase, en la prensa se le llamaba el búnker. El búnker puede ser eso, puede ser alguien que está encerrado en sí mismo, que no sale, puede ser muchas cosas.

P. La identidad es algo muy importante en toda tu narrativa, el “¿quién soy?”, es una pregunta que recorre toda tu obra. 
¿Recuerdas cuándo te lo preguntaste por primera vez y qué respondías en ese entonces?

R. Yo creo que me lo he preguntado desde pequeño, pero eso nos lo hemos preguntado todos ¿Quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos? Siempre me lo he preguntado, tengo 58 años y sigo sin saber quién soy.


P. Begoña Diego, tu pareja, ha realizado la portada de tus tres primeras obras y ha hecho diez ilustraciones en ”Relatos Indolentes” ¿Qué hace especial compartir tu arte con tu pareja?

R. Bueno, la última Búnker no es de ella, son de las tres primeras, las que hice con Amazon. Tengo una pareja que dibuja divinamente y la tengo ahí y no me cobra por traerme los dibujos, sería de locos no aprovecharlo.

P. ¿Crees que te une más a ella a compartir vuestro arte juntos?

R.  
No, esto es una cosa que está ahí, pero no creo que nos una especialmente. Para mí, cuando dicen “oye, ¿este dibujo?” digo “es de mi pareja”, para mí eso es un orgullo.

P. Has comentado que no concibes la vida sin leer. ¿Qué libro le recomendarías a alguien que no ha leído en su vida?

R. Qué complicado 
¿Qué libro le recomendaría? Pues no sé decirte. Te diría Cienaños de soledad, pero es que no me gustan los clichés, pero ya sé; un libro que me encantó y que creo que no es difícil de leer es Tokio Blues de Haruki Murakami. Creo que es el libro de Murakami más sencillo para la gente que no haya leído nunca. Porque claro, a mí me gusta más 1Q84 pero para alguien que no haya leído igual se le hace complicado, pero mira, Tokyo Blues. Además, ese me parece precioso.

P. Has escrito una obra de teatro con una mujer como protagonista. ¿Cómo comenzó todo esto?

R. El año pasado, una amiga mía, me contó que en el anterior film festival le había pasado una cosa —que no te la puedo contar porque es la base de la obra— y me atrajo mucho. Empecé a escribir un relato sobre ella, una novela y al final de ahí me salió un relato de 30 páginas que está publicado en Tesoro. Mi editorial —Ediciones 29– ha publicado una antología de relatos con los escritores de la editorial y ese relato está ahí, pero al mismo tiempo ese relato también da paso a una obra de teatro que se llama Manual de Caos, que también está en Alicante, ahí ya cambio totalmente de género; ahí son treintañeros, hablo de la gentrificación, de la precariedad, de las relaciones de hoy día… Entonces esa la he presentado a algún concurso de teatro. Y si no, empezaré a buscar alguna compañía, a ver si quieren representarla. 


P. ¿Estás trabajando en algo nuevo?

R. Tengo escrita la página que no sé si saldrá algo, no sé, quiero que salga. Tengo que escribir ya, pues llevo mucho tiempo sin escribir y quiero escribir, al final me voy a anquilosar.