Una adaptación de película

Cartel de Scott Pilgrim contra el mundo

Edgar Wright ha conseguido que todos los fotogramas de esta película resulten estrafalariamente impecables. Este director, que ha trabajado como tal en Baby Driver (2017) y como guionista en Ant-Man (2015), pone en evidencia su arte en la composición de este filme, haciendo uso de elementos de los videojuegos, los cómics y la cultura popular, que dan como resultado una narrativa transmedia envidiable.

Scott Pilgrim es un bajista de un grupo formado por sus amigos, pero su vida cambia cuando conoce a Ramona Flowers, una repartidora de quien se enamora profundamente. Lo cierto es que, para poder empezar un romance con Ramona, Scott debe luchar contra las siete exparejas que ella ha tenido.

El director consigue realizar todo un festín visual mezclando lo clásico de los videojuegos y de las novelas gráficas a un ritmo frenético y tremendamente atractivo. En muchas ocasiones, la película resulta absurda y exagerada, pero sin que resulte desquiciante o descontrolada, ya que Edgar Wright toma las riendas de la historia con elegancia e inteligencia. Asimismo, el guion puede recordar al de un videojuego, aunque no sin añadir gags de la cultura popular con un humor enajenado, pero ingenioso. Cabe destacar, por supuesto, la banda sonora, con el más puro estilo rock y punk independiente, así como unos sonidos posproducidos que bien encajan en la estética de la película.

La película resulta absurda y exagerada, pero sin que resulte desquiciante o descontrolada.

Sin duda, Michael Cera (Scott Pilgrim) realiza un papel en el que se siente más que acostumbrado y que acaba aportando más naturalidad a las escenas, aunque resulten bastante surrealistas, ciertamente. No sin olvidar a Mary Elizabeth Winstead, con su papel soberbio de Ramona Flowers. Es preciso señalar que este filme supuso la catapulta para muchos actores que son bien afamados en la actualidad, tales como Chris Evans, Brie Larson o Anna Kendrick, los dos primeros incluso acabando en el universo de Marvel.

Como se ha mencionado anteriormente, el trabajo de adaptación de la novela gráfica (Scott Pilgrim, Bryan Lee O’Malley, 2004-2010) es deslumbrante. Se traspasa a la perfección el lenguaje gráfico, los efectos visuales y el carisma de los personajes, lo que acaba provocando que, literalmente, estés viendo un cómic en la gran pantalla.

En definitiva, Scott Pilgrim contra el mundo es una obra llamativa a la que no se le puede negar la maestría de la producción, el sonido y el guion. Consigue que el espectador no pueda despegarse de la pantalla durante dos horas que se quedan cortas. Sin duda, esta adaptación se ha hecho con tal cariño que, aunque tardase en cobrar reconocimiento, se disfruta en todos los revisionados que se puedan realizar.