Todo sobre Lily Chou-Chou

Cartel de la película

Vivimos hipercomunicados, ahogados en estímulos que somos incapaces de descifrar, la publicidad inunda nuestras calles y la propaganda se cuela por debajo de nuestras puertas. No entendemos los mensajes, no nos da tiempo, nos son ajenos y parecemos no pertenecer a ningún sitio. Nos sentimos demasiado inexpertos, vulnerables y desarraigados de este mundo, ¿qué nos va a esperar fuera? La realidad parece hostil e incoherente, todo está lleno de ruido que nos atraviesa y nunca estamos preparados para la brutalidad a la que estamos expuestos. No he vivido mucho tiempo, ni he vivido demasiadas experiencias, no estoy segura de haber vivido mis mejores años, ni tampoco los peores. Para ser honesta, confieso no estar segura de haber vivido nada, ni de hacerlo en un futuro.

Vemos una generación enmudecida, que abandona la esperanza de buscar un lugar en el mundo, sin sueños ni deseos, a quienes solo les queda la música. 

Todo sobre Lily Chou-Chou es una película confusa. Ambientada en una prefectura rural de Japón durante el 2000 y el 2001, arraigada a la cultura del esfuerzo e interiorización de los sentimientos. Los personajes que se nos presentan no son adolescentes inocentes: roban y agreden a otros, así como ellos reciben lo mismo. Los vemos rodeados de un entorno agresivo en el que su única manera de sobrevivir es mediante esa misma violencia, entrenados por el miedo y desvinculados de sí mismos. En esta historia encontramos a Yuichi como protagonista, quien participa en las mismas actividades delictivas que su grupo de amigos, los cuales, a su vez, también roban y agreden a Yuichi. Vemos un lado del mundo en el que las amistades, la confianza y la conexión humana parecen simplemente no existir, donde la comunicación solo queda en intentos y las personas son incapaces de entenderse. Dentro de todo este caos, Yuichi conoce a Lily Chou-Chou, una cantante con la que se fascina y, mediante la cual, encuentra un foro que utilizan sus fans para comunicarse a través de pseudónimos, con un anonimato que les otorga la seguridad para abrirse sobre sí mismos frente a los demás. En ese sitio web hay un fuerte sentimiento de comunidad, una confianza que solo parece posible ahí, muy diferente a como se relacionan las personas en la realidad donde no parecen importarse los unos a los otros. En la web parece existir una paz gracias a Lily que en la hostilidad del mundo real parece imposible. Los usuarios se escuchan entre sí y es la única forma en la que encontramos a las personas tratarse de manera humana. Dentro del foro existen otros personajes como Hoshino, quien utiliza el nombre de blue.cat. A partir de aquí se crea una incógnita: ¿cuál es la faceta real de estas personas? ¿La crueldad con la que actúan en el mundo exterior o la máscara virtual que utilizan al hablar de sus sentimientos?

Escena del filme

De esta manera, encontramos un mundo que aparentemente carente de gente, encerrados en sí mismos, incapaces de ver real nada más allá de la música. Yuichi parece desentonar con el mundo que nos presenta, siendo callado, tímido y dejándose pisotear por otros, únicamente rozando la idea de ser fuerte cuando es utilizado por sus amigos; sin embargo, eso no le exime de culpa. Los jóvenes se pisotean los unos a los otros y la inacción a la que se aferra Yuichi le deja sin opciones. Le vemos desprotegido, creciendo en un entorno violento y crudo, rodeado de actos atroces en los que, cuando no es cómplice, es la víctima. La película habla de cómo las víctimas se transforman en agresores viéndolo como su única forma de dejar de ser pisoteados. Hoshino, a su vez, se nos muestra como un chico marginado y odiado por el instituto, blanco de acoso y burlas constantes por sus compañeros, quien tras un evento traumático decide rebelarse, convirtiéndose en el principal agresor. Se cansa de ser atacado y elige sobrevivir destrozando a otros.

Más adelante nos encontramos a Shiori, una chica chantajeada a protituirse por Hoshino. Este último encarga a Yuichi en una ocasión acompañarla a casa tras un “cliente”. Ella revela saber que le quitan dinero y, en un acto de falsa compasión, le tira parte de lo que ha ganado y le hace recogerlo, para así pegarle patadas. Él acepta los golpes, pero no solo por la pena que le puede causar Shiori, los acepta del mismo modo en que deja que todo le pase por encima; no ve sentido en esforzarse sabiendo que igualmente será pisoteado, cubriéndose en la inacción para no sentir sus intentos como inútiles, rindiéndose ante una vida en la que no tiene expectativas más allá del sufrimiento. Tras esto, ella corre y se arroja al río, donde empieza a llorar. La escena no cuenta con más diálogos, pero es lo más parecido que encontramos, más allá de los textos compartidos en el foro, a una conexión humana. Es esta la primera vez que un personaje puede ser vulnerable frente a otro sin ser atacado, el simple hecho de que Yuichi se quede quieto esperando en silencio ya tiene mucho valor para el entorno tan violento en el que viven ambos personajes. A pesar de esto, tampoco es un acto de valentía, Yuichi nunca se atreve a actuar, deja que el miedo le paralice, sin espacio a que nada cambie por la costumbre al dolor y la falta de ella a la conexión humana. Sin embargo, este sigue siendo un momento crucial para la película, donde el espectador, a través de los ojos de Yuichi, es capaz de reconocer el sufrimiento en otros, de sentirse identificado con su dolor y el simple entendimiento entre dos personas que, aunque nos parezca básico, en este mundo se siente un lujo.

Escena de la película en la que vemos a Shiori corriendo hacia el río

A partir de este punto se encuentra la semilla de una amistad que nunca llega a germinar, todo se queda en un intento, al igual que el resto de diálogos en toda la película: la comunicación entre los personajes no lleva a ningún lado. El único lugar donde la gente parece escuchar y hablar de manera honesta y verdadera es en la web. Vemos una generación enmudecida, que abandona la esperanza de buscar un lugar en el mundo, sin sueños ni deseos, a quienes solo les queda la música. No esperan nada de sí mismos ni de los demás, no sienten que la vida les depare nada más allá de golpes y la simple idea de aspirar a más parece una ilusión dañina.

Para mí, esta película significa mucho. Nunca se me ha dado bien relacionarme y en muchos momentos de mi vida he sentido que la única forma posible de expresarme era de puertas para dentro. La mayoría del tiempo veía mis acciones como absurdas y mayormente prefería no actuar ante los problemas que se me ponían delante, no me gustaba llamar la atención porque sentía que siempre sería de manera negativa, por lo que dejaba que todo me pasara por encima con tal de no tener que alzar la voz. La forma en la que la película retrata el escape a través de la música, con los personajes escuchando a Lily en campos de arroz de horizontes infinitos donde no existe ni se necesita que exista nada más, me conecta con cómo yo trato de huir de la realidad mediante el arte. La película muestra a varios personajes de tal forma, insinuando de cierta manera que no somos especiales por escuchar una canción o leer un libro, todos consumimos arte y todos necesitamos escapar. En ocasiones es precisamente esa sensación de ser distintos lo que nos impide entender que los demás también se sienten aislados, sufren y desean.  Todos nos sentimos incompletos y los momentos de plenitud son efímeros y escasos, nada parece venir a tiempo, tomar distancia con la realidad parece la única forma de mantenerse a salvo.