En pleno siglo XXI, nos cuesta imaginar que existan amores prohibidos como los de Romeo y Julieta o los amantes de Teruel. Sin embargo, en el K-pop esto es una realidad. Que te pillen en una relación puede significar el fin de tu carrera musical.

Ana Tabarés
La gente que no esté familiarizada con el mundo del K-pop puede pensar: “¿Cómo va a acabar la carrera de alguien tan joven solo por tener una experiencia que es propia de esa edad?”. La respuesta debería ser compleja, pero en este ámbito la imagen que mantienes frente al público (y que algunas fans parecen asumir que es todo lo que te forma como persona) puede considerarse lo que te mantiene en lo alto de la fama. Al estar hablando sobre cantantes, en este caso, lo ideal sería que nos centráramos sobre todo en el talento o técnica del artista, en la calidad de su música, en su puesta en escena… Pero una de las características que ha hecho del K-pop un fenómeno mundial es la relación que los grupos mantienen con los fans.
Los idols —término que se le da a cada uno de estos artistas— están puestos en el punto de mira y crítica del público incluso antes de debutar, lo que los lleva a presentarse públicamente de una forma muy cuidada, siempre intentando cumplir las expectativas (que pueden llegar a ser desorbitadas) de un público que, en ocasiones, parece considerarlos más como productos que como personas. Obviamente, no todo lo que tiene que ver con establecer relaciones más fuertes con sus seguidores debe ser malo. Ya hemos mencionado que esta cercanía con sus fans es una parte importante de sus carreras. Estas relaciones, que se denominan parasociales, se cultivan a través de redes sociales, vídeos en directo en los que interactúan con los fans e incluso eventos en los que dedican parte de su día a comunicarse con su público.
Una de las características que ha hecho del K-pop un fenómeno mundial es la relación que los grupos mantienen con los fans.
Todo esto parece bastante normal y podríais pensar: “¿Cómo esto lleva a los fans a creer que conocen realmente a estas personas?”. En este caso, la respuesta es más fácil: los idols están también entrenados para esto. Saben cómo seguir el juego en situaciones que podrían llegar a parecer fuera de lugar: cuando interactúan con los fans, lo hacen de tal forma que la distancia social y física que los separa parece desaparecer, creando conversaciones que nos recuerdan a las que podrían llegar a tener dos amigos cercanos, o incluso dos amantes. Con todo esto no pretendo decir que nadie tenga el derecho de tratar injustamente o sobrepasar límites con personas que simplemente están haciendo su trabajo. No obstante, hay personas que parecen difuminar demasiado estos límites de las relaciones parasociales que mencionamos, creyéndose con derecho a comentar sobre la vida privada del artista y teniendo fantasías sobre relaciones que, hasta cierto punto, son unilaterales.
Un caso reciente puede ser el de Seunghan, uno de los miembros de RIIZE, un grupo que hizo su debut en este último año. Seunghan tuvo que interrumpir su participación en los proyectos del grupo debido a unas fotografías que surgieron de cuando aún no había debutado. En estas imágenes se le veía bebiendo, fumando y besando a una mujer que podría haber sido su novia del momento; algo totalmente natural en una persona joven, pero que parece una gran ofensa para algunos fans. Llegaron hasta el innecesario extremo de enviar coronas funerarias a la compañía para pedir la expulsión de este idol.
Por una parte, es evidente que hay gente con visiones más conservadoras que prefiere que los valores de los idols a los que apoyan se alineen con los suyos propios, lo cual es respetable. Por otra, muchos fans utilizan a los idols como fantasías románticas y esperan que estén disponibles, reforzando la idea del idol como producto que debe estar a disposición de los fans a cambio de su apoyo. Todas estas desventajas a la hora de hacer públicas ciertas experiencias privadas nos confirman la decisión de los idols de mantener ciertos asuntos detrás de las cámaras: si quieres salir con alguien, mejor que no te pillen.



