BAFTA 2026: Una noche de sorpresas y reconocimientos inesperados

Galardones de los premios BAFTA
Galardones de los premios BAFTA

La 79ª edición de los BAFTA se celebró el 22 de febrero de 2026 en el Royal Festival Hall de Londres, con Alan Cumming al frente de una gala elegante, ágil y bastante consciente de su papel como antesala de los Oscar. La Academia británica volvió a reivindicar su identidad: premios con peso industrial, sí, pero también cierta querencia por el riesgo autoral y las interpretaciones menos evidentes.

La gran triunfadora fue Una batalla tras otra, la nueva película de Paul Thomas Anderson, que se llevó seis galardones, entre ellos Mejor Película y Mejor Dirección. Su mezcla de sátira política, comedia incómoda y épica íntima conectó con los votantes británicos, que premiaron tanto su ambición formal como su precisión narrativa. No es una vencedora complaciente, y quizá ahí radique parte de su mérito: confirma que el cine de autor con músculo industrial sigue teniendo espacio en el gran escaparate.

En interpretación, la noche dejó un giro interesante. Robert Aramayo se impuso como Mejor Actor por su trabajo en Incontrolable (2025), donde encarna a un activista con síndrome de Tourette. Su victoria se leyó como el reconocimiento a un trabajo contenido y profundamente humano, lejos de los excesos dramáticos más visibles en temporada de premios. Por su parte, Jessie Buckley ganó el BAFTA a Mejor Actriz por Hamnet (2025), que también fue distinguida como Mejor Película Británica, consolidando su estatus como uno de los títulos más sólidos del año en el ámbito anglosajón.

Entre los otros títulos destacados, Pecadores (2025) brilló con premios al Mejor Guion Original, Mejor Actriz de Reparto para Wunmi Mosaku y Mejor Música Original. También Frankenstein (2025) tuvo una presencia notable en categorías técnicas, especialmente en diseño de producción y maquillaje, confirmando que el clasicismo revisitado sigue seduciendo cuando se ejecuta con convicción estética.

Una batalla tras otra confirma que el cine de autor con músculo industrial sigue teniendo espacio en el gran escaparate.

Quizá la gran sorpresa, o la ausencia más comentada en las redes, fue la noche en blanco de Marty Supreme, la superproducción que llega a los Oscar con una de las carteras de nominaciones más abultadas de la temporada. A pesar de su posición en el podio de favoritos, con presencia en categorías importantes, se fue de vacío en los BAFTA, lo que ha levantado algunas cejas sobre cómo la Academia británica distribuye sus votos entre cine más arriesgado y blockbusters pulidos pero más convencionales.

La gala, sin embargo, no estuvo exenta de conversación posterior. Durante la retransmisión se colaron en emisión algunos comentarios ofensivos procedentes de un invitado relacionado con Incontrolable, un activista con síndrome de Tourette cuya historia inspiró la película. Sus tics verbales, completamente involuntarios, fueron captados por los micrófonos en un momento de la ceremonia. Tanto la organización de los BAFTA como la BBC pidieron disculpas por no haber gestionado mejor la edición del diferido, y el episodio abrió un debate necesario sobre cómo conciliar inclusión, sensibilidad y responsabilidad en eventos televisados de gran alcance.

En conjunto, los BAFTA 2026 ofrecieron una fotografía bastante coherente del año cinematográfico: una combinación de autoría fuerte, cine británico reivindicado y premios interpretativos que miran más al matiz que al ruido. Puede que no haya sido una edición explosiva, pero sí consistente, y a estas alturas de la temporada eso casi suena a declaración de principios.