Carlos Pérez de Ziriza: “Desde 2010 veo prácticamente los mismos grupos en los festivales”

Carlos Pérez de Ziriza, periodista musical y cultural
Carlos Pérez de Ziriza, periodista musical y cultural / María Carbonell (imagen cedida)

Durante años se ha hablado de evolución, crecimiento y transformación en el mundo de los festivales, pero quizá su historia pueda leerse también como una repetición constante. Los nombres regresan como si nunca se hubieran ido y una sensación de déjà vu atraviesa veranos enteros sin cambiar demasiado de rumbo, como si hubiera encontrado su propia velocidad de crucero. En ese equilibrio entre lo nuevo y lo previsible, la mirada crítica resulta imprescindible. Desde esa perspectiva analiza el fenómeno el periodista Carlos Pérez de Ziriza.

P. Teniendo en cuenta tu experiencia en el campo del periodismo musical y cultural, ¿cómo crees que han evolucionado los festivales en los últimos años?

R. Creo que, desde los años 2009 y 2010, más o menos, que es cuando empezaron a proliferar, ha habido cada vez más festivales grandes, medianos-grandes, y la evolución yo creo que en realidad es más bien una ‘no evolución’. La mayoría de festivales tienen carteles muy parecidos. Bueno, si hablamos de música pop rock o independiente o como queramos llamarla, porque es lo que yo más domino —también hay festivales de hip hop y de músicas urbanas—, los festivales, digamos, de pop rock en general van a lo seguro; que también es una cosa que yo no entiendo, hay como 10, 15 o 20 grupos, que son los que podemos ver como cabezas de cartel en la mayoría de festivales. Y entonces, como ven que sigue siendo rentable año tras año, los grandes promotores siguen apostando por ellos. Entonces, bueno, evolución yo diría que es más bien una ‘no evolución’. Desde 2010 o 2011 llevo viendo los mismos grupos prácticamente durante 15 años en cabeza de cartel.

P. Dentro de la industria musical, ¿qué papel crees que tienen a día de hoy los festivales?

R. Tienen un papel esencial porque ahora mismo son un motor económico, no solamente para los grupos, a los que evidentemente les viene muy bien tener las agendas repletas en verano, sino también para los medios de comunicación, que en su gran mayoría dependen de los grandes festivales a la hora de incorporar publicidad en sus páginas. Ahora mismo es un ecosistema, digamos, dentro de la industria, que creo que está tan consolidado que no nos la imaginamos sin ello.

P. En la actualidad, ¿qué papel crees que juegan los medios de comunicación y las redes sociales en el éxito de un festival?

R. Los medios no sé hasta qué punto tienen peso, creo que son las redes sociales hoy día más que los medios. Desgraciadamente, desde mi punto de vista, porque yo también soy periodista y ojalá los medios tuvieran un papel más esencial como el que tenían hace años. Pero yo diría que ahora mismo son más las redes sociales, porque gran parte de ese público ya se informa directamente siendo seguidores de las redes sociales del festival de turno.

P. Sobre los carteles, ¿cómo valoras la presencia de artistas emergentes y locales frente a la de artistas ya consolidados?

R. Es complicado… Es complicado porque un artista emergente generalmente viene del circuito de las salas, no va a ocupar un puesto, digamos, de preeminencia dentro del cartel, porque los cabezas de cartel van a ser casi siempre artistas más consolidados. Creo que la presencia de un grupo emergente en un festival es un arma de doble filo, porque, por un lado, está muy bien a nivel de currículum. Pero, por otro lado, suelen actuar siempre en horarios un poco complicados, a primera hora de la tarde, con poco público, en condiciones climatológicas un poco incómodas, incluso, porque en verano hace mucho calor, cobrando poco… si es que llegan a cobrar. Quiero decir, está bien por un lado, pero, por otro, no sé hasta qué punto sirve como trampolín o no.

Y luego también hay un efecto del que no tiene la culpa nadie. Hay un efecto que, desde mi punto de vista, es un poco negativo y es que muchas bandas de las que empiezan ahora intentan ya directamente debutar en festivales sin pasar por todo el aprendizaje previo, que es el actuar en salas más o menos pequeñas. Además, empiezan ya haciendo música hecha para sonar en festivales, que es lo que me parece desde el punto de vista creativo lo más pobre. Creo que todo esto condiciona un poco.

Los festivales son un motor económico esencial, no solo para los grupos, sino también para los medios de comunicación que dependen de ellos.

P. En Alicante hay muchos festivales en recintos muy concretos, como el Área 12 o el Auditorio Julio Iglesias de Benidorm. ¿Crees que el espacio condiciona la identidad del festival?

R. Sí, más o menos, aunque la mayoría de espacios hoy día son parecidos, más que el espacio puede que sea la ciudad, más que el recinto en sí. Por ejemplo, Benidorm tiene un público más o menos consolidado en lo que sea, bueno, la Ciudad Deportiva Guillermo Amor, donde se hacía el Low [Festival]. Es verdad que el Low Festival se ha tenido que ir por problemas con el ayuntamiento, tampoco termino de entender muy bien en base a qué, ¿no? Porque, por ejemplo, ahora se están haciendo otros festivales de distinta temática en el mismo recinto con la aprobación del Ayuntamiento.

Al final, más que el recinto en sí, más que el hecho de que sea una plaza de toros, un campo de fútbol o un recinto multiusos tipo el del FIB [Festival Internacional de Benicàssim] en Castellón, por ejemplo, lo que realmente importa es que la ciudad donde se celebra esté ubicada, digamos, en un enclave estratégico, es decir, bien comunicada, a medio camino de diversas poblaciones desde las que puede ir mucha gente. En el caso de Alicante es obvio que puede ir gente de Alicante, pero puede ir mucha gente de Murcia, mucha gente de Albacete y mucha gente de Valencia, incluso gente de Madrid que se puede plantar rápidamente allí.

En el caso de Benicàssim, es una ciudad muy bien comunicada con Madrid, Barcelona y Valencia, y era el sitio, yo creo, ideal… ideal para hacer un festival como el FIB [Festival Internacional de Benicàssim], porque tampoco pillaba demasiado lejos, por ejemplo, de la gente de Asturias o del País Vasco, o de Zaragoza o incluso de Francia, que venían muchos en los primeros FIB. Entonces yo creo que, sobre todo, es más importante la ciudad en sí, más que el recinto.

Carlos Pérez de Ziriza, periodista musical y cultural
Carlos Pérez de Ziriza, periodista musical y cultural / Esperanza López (imagen cedida)

P. En cuanto a las fechas, en los últimos años hay una gran concentración de festivales en julio y agosto. ¿Por qué crees que ocurre específicamente en verano?

R. Bueno, está claro, porque la gente tiene más tiempo, tiene vacaciones, el tiempo acompaña, no hay más, quizá hay demasiados en verano y deberían estar mejor repartidos a lo largo del año. Y que, por ejemplo, en abril, en mayo, en octubre, en noviembre, incluso que todavía hace buen tiempo en Alicante o en Valencia, pues podía haber más. Pero bueno, yo creo que para un promotor también es lo fácil, es cuando la gente tiene vacaciones y cuando, bueno, cuando casi todo el mundo que tiene dinero ahorrado lo destina para gastar.

Hoy en día las redes sociales tienen más peso que los medios, porque gran parte del público ya se informa directamente a través de ellas siguiendo a los festivales.

P. Desde 2022 y 2023 también se puede observar un aumento del número de festivales. ¿A qué crees que puede responder el crecimiento y que sea justo en esos años?

R. Creo que ahí está claro que es el efecto pospandemia. Hay un cambio de paradigma, hay un cambio de mentalidad desde entonces. Es como que algo ha hecho clic en la mayoría de la gente y estamos viendo como hoy en día, ya no solo con festivales, sino con conciertos individuales, digamos, con giras normales y corrientes, la gente está llegando a un punto de gastarse dinero en directos que antes no contemplaba gastarse. Es como si la experiencia del directo se hubiera vuelto algo insustituible. No sé si porque en cierto modo durante un año y medio no pudimos hacerlo y es como que hoy la mayoría de la gente tiene plenamente asumido que gastarse 100, 150 o 200 euros en un concierto o en una jornada de un festival es algo perfectamente normal. A lo mejor hace ocho o nueve años nos hubiera parecido una barbaridad. A mí me sigue pareciendo una barbaridad y estoy empezando ya también a gastarme ese dinero en algunos conciertos, cosa que hasta ahora nunca había hecho.

P. ¿Cómo crees que pueden evolucionar los festivales en los próximos años?

R. Me imagino que seguirán como están ahora. Es que no sé hacer una proyección. No soy muy bueno a la hora de predecir fenómenos, porque hay muchas veces cosas que aparecen de repente y no sabes por qué triunfan y te pillan con el pie cambiado, no sabes explicarlo.

En el caso de los festivales, yo creo que la tónica va a seguir. Hace muchos años que se viene hablando de que es como una burbuja que puede estallar, que el mercado puede saturarse y vemos que no ocurre, no solo no ocurre, sino que además hay más variedad de festivales y más diversidad, porque ya no son solo de pop o de indie o de rock and roll, sino que también hay muchos festivales, pues eso, de músicas urbanas, de reguetón, por supuesto, o músicas latinas… De todo tipo de músicas. Entonces yo creo, yo pienso que va a seguir así, salvo que se encarezca la vida de una forma casi inaguantable, que bueno, que podría ser tal y como vamos, porque con todo el rollo este de la guerra y las sucesivas guerras que vamos enlazando, pues se va encareciendo todo, pero aun así yo no le veo pinta de que esto vaya a cambiar.